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El anuncio de la Facultad de Veterinaria del
diagnóstico de rabia en un murciélago insectívoro en la ciudad de
Montevideo, realizado cuando aún el Ministerio de Salud Pública y el de
Ganadería y Pesca eran renuentes a confirmarlo, ha puesto a la profesión
veterinaria en estado de alarma. Los antecedentes en la materia son
extensos, el trabajo y el reclamo de numerosos colegas en los más diversos
organismos, solicitando, implorando, la atención de las autoridades a esta
problemática caían una y otra vez en saco roto. Fue por obra de el
esfuerzo de la investigación universitaria, tan frágil, tan desamparada,
tan pobre en recursos económicos y humanos, pero tan señera y obstinada
en cuanto a sus convicciones y fundamentos científicos. De esta forma lo
que el Estado no amparo, lo que no logramos incluir en los programas
oficiales de los Minis-terios competentes, si se hizo en la Universidad.
Es muy importante reco-nocer el mérito de nuestros investi-gadores
universitarios, en este y en tantos proyectos, que ignotos sobre-viven y
nutren el acervo científico en áreas muchas veces postergadas o
subvaloradas. En este caso la Facultad de Veterinaria da un gran paso, no
solo en demostrarle a la sociedad la importancia de su rol en materia del
desarrollo de la investigación científica, sino que también demuestra el
lugar que ocupa en el control de las ZOONOSIS, materia indivisible del
quehacer veterinario. Por delante quedan muchas instancias aún, dónde
la legitimidad del planteo histórico es oportuna. Nuestro rol en la
materia, relegado en los últimos tiempos por las autoridades del
Ministerio de Salud Pública -funda-mentalmente en lo que hace a la
Comisión Nacional de Zoonosis- hoy más que nunca adquiere vigencia.
Reclamamos una vez más una política activa e inclusiva de los postulados
que desde las instituciones veterinarias hemos reivindicado. Temas que
como el de la rabia son realidades inexorables, no es nuestro rol el de
quedarnos como agoreros de los infortunios sanitarios, nuestro rol es el
de la acción, el del trabajo de campo, en la prevención, en el control
y la vigilancia epidemiológica. Este año se comercializará una vez más
la Patente de Perros, dicha tasa servirá para que se financie la
mediática campaña de «castraciones y ecografías», se dosificará con
antiparasitarios y ¿que haremos con el tema de la RABIA?
Continuaremos con las poblaciones errantes
sin control, castrándolas y devolviéndolas a situación de calle, sin
identificación y sin vacunación antirrábica. La situación sani-taria con
respecto a la rabia nos hace ser extrema-damente cuidadosos, y poner el
énfasis en dónde se debe: la inmunización y el control de las poblaciones
suscep-tibles. La vacunación de caninos y felinos, el control de
poblaciones errantes y vagabundas son un debe en la gestión de la actual
Comisión Nacional Honoraria de Zoonosis.
No basta con vacunar en dos cuadras a la
redonda, eso no significa nada desde el punto de vista epidemiológico,
un verdadero Plan de Vigilancia Epide-miológica debe apuntar a realizar:
Estudios de cobertura vacunal, estudios de cobertura inmunitaria,
estudios sociales y culturales de comportamiento de la población con sus
caninos y felinos, estudio de la dinámica poblacional, estudios de la
población de quirópteros, en definitiva una política de PROMOCIÓN DE LA
SALUD ANIMAL Y PÚBLICA VETERINA-RIA. (OMS – Instituto de Zoonosis Luis
Pasteur – Ministerio Salud República Argentina).
Hasta el momento nada de esto se esta
haciendo. Que haremos nosotros, en el próximo período de Venta de
Patentes: venderemos una patente con un antiparasitario y nada más.
¿No tenemos una obligación ética como
profesionales? Ante la situación epide-miológica de, al menos cerciorarnos
si esos caninos que se acercaran a las veterinarias ¿están o no
inmunizados? Y el Estado no debería como contra-partida realizar la
vacunación antirrábica. Entre tanto nosotros seguimos aguardando que se
nos procure la vacuna para poder inmunizarnos como veterinarios,
integrantes de un Sistema Nacional de Salud al cual aportamos y no es
capaz de respondernos como población de riesgo que debe tener una
cobertura sanitaria integral. Como lo anticipé el año pasado este año
no voy a ser recaudador para la Comisión de Zoonosis, no recau-daré para
las campañas mediáticas de su presidente y sus aspira-ciones políti-cas,
no fi-nanciaré las castraciones masivas, vul-nerando aran-celes y subesti-mando
el acto quirúrgico, en su lugar ofreceré una vacuna antirrábica al
alcance de toda la población, con un arancel promocional, los invito a
trabajar con ese objetivo, quién desee vender patentes esta en su
derecho, pero es nuestra obligación ofrecer una alternativa a la población
con una vacunación antirrábica que ofrezca una cobertura inmunitaria
masiva en caninos y felinos.
En mis consultorios, mientras tanto, el que
desee comprar la patente le indicaré amablemente que se dirija a la
Comisión de Zoonosis y pregunte por el Dr. Ciro Ferreira (su presidente),
a ver que va a hacer con la vacunación antirrábica, elemento sustancial
desde el punto de vista del control de esta ZOONOSIS LETAL, que hasta
ahora no ha sido considerado.
Gastón Cossia |