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Como entrando en un túnel del tiempo, una
Tasa que el gobierno de Sanguinetti impuso en el año 1996 para financiar
a la Dirección de Laboratorios Veterinarios «Miguel C. Rubino» vuelve a
golpearnos. Ahora en el gobierno «progresista», son los mismos
integrantes de las diferentes directivas de la Sociedad de Medicina
Veterinaria, los que en diferentes períodos desde aquel lejano 1996
conociendo de la vigencia de la Tasa, planteando legitimas objeciones,
admitían y estimulaban pasivamente el no pago. Los mismos ahora
devenidos en jerarcas, ocupando cargos de máxima confianza, son los que
recomiendan la aplicación de esta Tasa que hace diez años no se cumple.
Es el mismo Laboratorio Veterinario «Miguel
C. Rubino» que continúa con las mismas dificultades y los mismos problemas
de financiación, es el laboratorio de referencia que es dirigido por UN
JOVEN COLEGA, DE BAJO ESCALAFON COMO FUNCIONARIO DEL MGAP Y BAJA
GRADUACIÓN COMO DOCENTE DE FACULTAD DE VETERINARIA, situación que
encuentra como única explicación la confianza política. Sin respeto por la
CARRERA FUNCIONARIAL Y ACADÉMICA, sin provisión de su Dirección por un
CONCURSO.
El Laboratorio Veterinario en el seno de la
Dirección General de Servicios Ganaderos reclama para su financiamiento
la retroactividad del cobro de esta Tasa. La misma medida que ayer era
controvertida, la misma medida que generó la oposición, hoy sirve y es
invocada para conseguir recursos. Veterinarios contra veterinarios parece
ser la consigna. GRUESO ERROR DE DIRECCIÓN.
Los comercios veterinarios aparecen como los
culpables de la falta de financiación del Laboratorio «Rubino» y su
sección de control de Zooterápicos, vaya paradoja. En lugar de reclamar
los recursos genuinos al Gobierno, se pretende que los comercios
veterinarios financiemos el Laboratorio Oficial, a cambio de qué, en
estos 10 años ¿Qué han hecho?
Mediante la Rendición de Cuentas del año
pasado se pretende que unos 500 comercios veterinarios que registran 10
años de deudas, se pongan al día y financien lo adeudado.
Es disparatado, es sumamente injusto, es
incoherente, es una falta de seriedad…
De los comercios inscriptos podemos asegurar
que la mayoría o han cambiado su razón social, algunos no existen y otros
hasta se han cambiado de domicilio. En estos años los procedimientos
inspectivos han sido mínimos y/o han brillado por su ausencia, son
groseros los ejemplos de venta de productos veterinarios en ferreterías,
farmacias, almacenes y estaciones de servicio. Han proliferado los
nuevos emprendimientos y son miles los comercios que vendiendo
específicos zooterápicos nunca se han registrado y que no son objeto de
ninguna observación. Siguiendo con estos ejemplos podemos también agregar
que pagan lo mismo las grandes superficies y las grandes empresas
veterinarias que las pequeñas Clínicas Veterinarias de Barrio, que
naturalmente venden y facturan muchísimo menos («¿que paguen más los que
tienen más»?). En definitiva la situación es dantesca.
Llama poderosamente la atención, el cambio
de posición, la «voltereta» de los jerarcas ministeriales, los
natural-mente vinculados a nuestra profesión, los que se encuentran en
los cargos de mayor responsabilidad. Todo se justifica a la hora de
conseguir recursos.
A nuestra sumamente deprimida y castigada
labor profesional se suma esta injusta Tasa y la retroactividad de un
impuesto que no tuvo contrapartida. DGI con el 22 % de IVA, la Caja
Profesional con el Fondo de Solidaridad, BPS con el IRPF y el Sistema
Nacional de Salud, Impuestos Municipales con aumentos en la contribución,
la patente, los impuestos de puerta, el adicional mercantil, el impuesto
al trabajo que significó la suba con el «gasoil productivo», en definitiva
no aguanta-mos más...
El comercio veterinario, la unidad básica
de nuestro ejercicio profesional, de esta forma violentado, golpeado y
vitupe-rado, sin el más mínimo reconocimiento a nuestro rol social, a
nuestra labor en defensa de la Salud Pública, como primera barrera de
contención en innumerables aspectos donde el Estado es ausente en materia
de Salud Animal y Zoonosis, esta red liberal de atención en Salud Animal
y Salud Pública ya no resiste más.
Salud familia veterinaria, salud al pre –
conflicto desatado, dejemos que piensen por un segundo que sucederá el día
que unidos defendamos nuestros derechos, el día en que en nuestra
sociedad los veterinarios juntos digamos no va más… imaginen por un
segundo el poder y prestigio que nuestra profesión implica. A defender
lo justo y a no dejarnos meter la mano en el bolsillo, que ya no da más…
Gastón Cossia |